Sobre La Casa Dei Pazzi

La Idea

Los sardos Marcello y Andrea (Cagliari), comienzan su andadura profesional por Madrid abriendo un local en el histórico barrio de Malasaña, el bar restaurante Aiò, rincón de marcada huella sarda situado en la calle Corredera Baja de San Pablo 25. Tras las buenas experiencias acumuladas aquí, deciden lanzarse a un nuevo proyecto con la idea de crear un punto de vista diferente en la hostelería italiana de Madrid a través de una mezcla de sabores mediterráneos.

El encuentro

En enero de 2014, entre una pizzetta y una Ichnusa, se une al plan Dávide, amigo calabrese de Crotone, a quien conocieron en Madrid tres años antes. Los tres empiezan a desarrollar y diseñar este proyecto echando a la sartén ideas y experiencias personales con el fin común de dar vida a un “ristorante pizzería” distinto: La casa dei pazzi (la casa de los locos).

¿Por qué la casa dei pazzi?

-Mamá, voy a abrir un restaurante.

– Pero, ¿estás loco?

15 de abril 2014

Abre la Casa dei Pazzi en el barrio de Chueca, centro neurálgico de la ciudad, en calle Pelayo 19.

Marcello

Cagliaritano de Pirri, Erasmus en tierra asturiana, becario en Valencia. Finalmente ingeniero y muy inquieto. Tras una fuerte experiencia de trabajo en la Libia de Gadafi, derrumbada por la guerra civil, en febrero de 2011, decide cambiar de rumbo tirándose de cabeza en el loco mundo de la hostelería madrileña, abriendo el restaurante Aiò con Andrea.

Andrea

Nació y creció en Cagliari hasta los 18 años. Loco de curiosidad por los mecanismos del marketing de la moda, se muda a Nueva York y, después de un año de vida newyorkina, de estudio y mucha fiesta, sale rumbo a Milán donde estudia marketing de moda en INED. Tras algunos años, en parte oscuros, en la “Milano da bere”, decide en un momento de locura mudarse a Madrid para empezar la aventura de Aiò.

Davide

Calabrese de Crotone, se mudó a los 18 años a la capital partenopea, Nápoles, para empezar una larga carrera persiguiendo el títuto en ingeniería. Acumula experiencia en el campo de la hostelería, primero en Nápoles y luego, gracias al Programa Erasmus, en Madrid. Empieza así la vida madrileña, a ratos sofocante, entre asignaturas y trabajos como camarero y bartender. Decide realizar una locura dejando momentáneamente de lado el tema de la ingeniaería para lanzarse a esta nueva aventura-empresa con Marcello y Andrea.